Cuando hablamos del 23-F, posiblemente vengan a vuestra cabeza la imagen de Tejero entrando en el congreso, o los tanques paseando por la calles de valencia. Pero yo os voy a contar una historia diferente, una historia que posiblemente no conozcáis. Esta historia ocurrió en Terrinches. Un pequeño pueblo de 1314 habitantes en Ciudad Ceal. Pueblo en el cual nacieron mis padres; quienes me contaron muchas veces esta historia que hoy escribo.
Aquel 23 de febrero el alcalde de Terrinches era Agustin González San Millán, Un viejo cacique falangista que fue designado alcalde en 1973 durante el franquismo , y siguió tras ganar las primeras elecciones democráticas.
Por la tarde al llegar al alcalde las primeras noticias del golpe, se reunió con sus cuatro concejales, y se dirigió con estos a la iglesia del pueblo armado con una pistola, para pedirle al párroco que le dejase usar la megafonía de la iglesia para decretar el toque de queda, hechos a los que el párroco se opuso, produciéndose una fuerte discusión, que finalizo cuando el alcalde amenazó con la pistola al cura y este cedió.
El alcalde informo al pueblo de lo ocurrido en Madrid y decreto el toque de queda. Ordenó el cierre de todos los bares y comercios, y pidió a los ciudadanos que no saliesen de sus casa. Solo podrían salir en caso de ser imprescindible y en grupos de no mas de dos personas. A continuación se dirigió a los tres bares del pueblo para asegurarse de que estos cumplian sus ordenes, obligandoles a cerrar sus negocios, quedando el pueblo desierto y en silencio hasta la mañana siguiente, cuando ante la rendición de los golpistas el alcalde puso fin las medidas sus de excepción.
Estos hechos fueron juzgados el 15 de enero del 1982, convirtiéndose en el primer juicio por el 23-f en el cual se condenó a seis años de inhabilitación al alcalde.
Post dedicado a kurioso, cuyo blog y consejos me han servido de ayuda e inspiración.
